viernes, 28 de enero de 2011

Paradigma Mamet

"Érase una vez, y de pronto un día, y justo cuando todo iba bien, y justo en el último momento, y después todos vivieron felices y comieron perdices. Y punto final."(...) (En el caso de ciertos dramas y tragedias, lógicamente, el "vivieron felices y comieron perdices" puede convertirse, por ejemplo, en "Y entonces todos vivieron más tristes pero más sabios" [el drama] o "Y entonces, cuando por fin entendieron la esencia de la condición humana, se arrancaron los ojos y vagaron durante un tiempo como un mendigo ciego" [tragedia].) (...) Podemos aplicar el mismo paradigma a cualquier drama. En algunos, una sección predominará sobre otras; es decir, algunas secciones, según los casos, serán largas y elaboradas, otras serán relativamente breves o tendrán indicaciones sencillas, pero todas estarán presentes en todos los dramas".

David Mamet.
Bambi contra Godzilla

"Sufre bastante de los pies"

ESC. 1.- RASTRILLO PRISIÓN.- Interior. Amanecer.

(...)

El más joven de la pareja se llama JOSÉ LUÍS y debe rondar los treinta y cinco años; la blusa y sus modales le dan un vago aire de sacristán picardeado. Saluda muy educado.

JOSÉ LUIS
Buenos días...

Su compañero, cincuentón y simpático se llama ÁLVAREZ. Sufre bastante de los pies y quizás esta particularidad lo hace aparecer ligeramente grotesco. Su saludo es más directo, menos convencional.

ÁLVAREZ
Aquí estamos...


Extracto del guión "El Verdugo",  Rafael Azcona y Luis García Berlanga.
Plot Ediciones.

"Nunca escribas sobre aquello que desconozcas"

Sobre la Veracidad y la Verosimilitud.

"La verosimilitud es un efecto que cualquier novelista* conoce (o debería) y se llega por una suma de procedimientos: trama eficiente, buen manejo de diálogos, escenas bien ajustadas, el correcto apuntalamiento de los detalles (la sangre del relato, decía Nobokov) y cosas por el estilo. La veracidad en cambio es más difusa, imposible de precisar. Una suerte de aroma que despide el relato con la certeza de que aquello que se cuenta no solo es creíble, sino cierto. Y lo es porque el narrador sabe de lo que habla. Sabe lo que siente un matón como Troy Cameron, por ejemplo, al traicionar a su lunático compinche Mad Dog y por qué le tiembla el pulso a descerrajarle un tiro en la nuca en Perro come perro, o cuáles son las penosas reacciones físicas y psíquicas del estafador de bajos fondos Stark al mono de heroína en la novela homónima. Y eso se percibe, aunque no deje marcas visibles en la prosa. El lector lo nota".

http://negraycriminal.blogcindario.com/

(*) Cambiar novelista por guionista.